El número de personas que padecen diabetes, a nivel mundial, no ha hecho más que aumentar en los últimos años. De acuerdo con los cálculos de la OMS, la cifra se ha cuadriplicado desde 1980 hasta hoy.

Las consecuencias de esta enfermedad se traducen en un mayor riesgo de accidentes cardiovasculares, insuficiencia renal y también problemas de visión. Detectar la retinopatía diabética y mantenerla bajo control es el primer paso para evitar una futura ceguera

¿Qué es la retinopatía diabética?

La retinopatía es una complicación de la diabetes que afecta directamente a los ojos y puede llegar a provocar ceguera permanente. Se produce cuando el alto nivel de azúcar en sangre causa daños en los vasos sanguíneos de la retina. Estos vasos pueden hincharse y tener fugas de líquido o pueden cerrarse e impedir que la sangre fluya. El propio ojo acaba generando, de forma inadecuada, nuevos vasos sanguíneos que pueden sangrar con facilidad.

Tengo diabetes, ¿cómo sé si padezco retinopatía diabética?

Si tienes diabetes desde hace tiempo y no te has hecho ninguna revisión, es posible que sufras retinopatía diabética sin saberlo. En las etapas iniciales, la enfermedad apenas presenta síntomas, pero estos van apareciendo con el tiempo. Algunos de los mas comunes son los siguientes:

  • La aparición de cuerpos flotantes o “moscas” borrosas en la visión.
  • Visión borrosa o alternancia entre visión borrosa y clara.
  • Áreas oscuras o en blanco en el campo visual.
  • Visión nocturna deficiente.
  • Atenuación de los colores.
  • Pérdida total de visión.

En cualquier caso, los síntomas suelen presentarse en ambos ojos al mismo tiempo y no debes esperar a que aparezcan para tomar medidas.

¿Hay distintos tipos de retinopatía diabética?

Una vez que aparece, la enfermedad va evolucionando a lo largo del tiempo y podemos distinguir dos etapas principales:

  • En un primer momento, se presenta como una retinopatía diabética no proliferativa (NPDR, en sus siglas en inglés). Aún no han empezado a generarse nuevos vasos sanguíneos, simplemente se debilitan los que ya hay. Aparecen bultos en los vasos más pequeños que en ocasiones derraman líquido y sangre en la retina. Los más grandes empiezan a presentar un diámetro más irregular y algunos pueden quedar obstruidos.

En esta etapa inicial de la enfermedad, la acumulación de líquidos puede formar edemas en la parte central de la retina. Si esto provoca una reducción de la visión, es necesario aplicar un tratamiento para evitar daños mayores.

  • La etapa más avanzada de la enfermedad es la retinopatía diabética proliferativa (PDR). Se produce cuando la retina desarrolla nuevos vasos sanguíneos, muy frágiles, que a menudo sangran hacia el vítreo. Esto se llama neovascularización y puede derivar, con el tiempo, en un glaucoma o un desprendimiento de retina.

Cuando llegamos a esta situación, estamos ante una dolencia muy grave que puede provocar una pérdida definitiva de la visión, tanto central como periférica.

¿La retinopatía diabética se puede prevenir?

En algunos casos, la retinopatía diabética es inevitable, pero sus síntomas pueden minimizarse si se adoptan las medidas oportunas. Si tienes diabetes, hay una serie de recomendaciones que debes seguir para reducir los riesgos:

  • Cuida tu alimentación e introduce la actividad física en tu rutina diaria.
  • Vigila la presión arterial y el colesterol.
  • Si fumas, busca ayuda para dejarlo. El tabaco incrementa el riesgo de ciertas complicaciones de la diabetes.
  • Respeta las indicaciones de tu médico. Toma los medicamentos que te haya prescrito o la insulina que te corresponda.
  • Controla varias veces al día tus niveles de glucosa en sangre, especialmente si estás enfermo o padeces estrés.
  • Presta especial atención a los cambios en la visión y acude al oftalmólogo en cuanto aparezcan manchas o veas borroso.

¿Cuándo debo acudir al especialista?

La mejor manera de evitar la pérdida de la visión es llevar un control cuidadoso de la diabetes y sus posibles consecuencias. Pide una consulta con tu oftalmólogo y un examen ocular con dilatación, como mínimo, una vez al año. Hazlo aunque tu visión parezca buena, recuerda que los primeros síntomas no se identifican con facilidad.

El riesgo de desarrollar retinopatía diabética es mayor entre las mujeres embarazadas y hay otros factores de riesgo a los que debemos prestar especial atención. Si tienes tendencia a la hipertensión, el colesterol alto o fumas habitualmente, no lo dudes: acude al especialista.

La prueba diagnóstica es muy sencilla. Lo más habitual es que el oftalmólogo utilice unas gotas para ensanchar la pupila y observar a través de una lente especial el interior de tu ojo. A través de distintas técnicas podrá identificar si hay vasos sanguíneos identificados o si hay alguna hinchazón en la mácula.

¿Cuál es el tratamiento para la retinopatía diabética?

No hay un único tratamiento. Existen distintas opciones y el especialista decidirá cuál es la más adecuada en cada caso:

  • En algunos casos, un buen control del nivel de azúcar y la presión sanguínea es suficiente para frenar la pérdida de visión. Acompañado, claro está, de una dieta sana y la mediación recomendada por el médico.
  • Existen fármacos que ayudan a disminuir la hinchazón en la retina y que suelen administrarse a través de una inyección en el ojo. En algunas ocasiones se aplica un tratamiento con esteroides.
  • En casos de retinopatía diabética proliferativa muy avanzada, el oftalmólogo puede recomendar una intervención quirúrgica. Durante la vitrectomía, se extrae el gel vítreo y la sangre de los vasos sanguíneos que se han generado en la parte trasera del ojo. También se puede extirpar tejido cicatrizante de la retina para que los rayos de luz se vuelvan a enfocar correctamente.

La diabetes es un problema de salud con el que hay que aprender a convivir. Si se trata de forma adecuada, no debe ser un impedimento para llevar una vida normal. Mantenla controlada y cuídate para evitar la retinopatía diabética.

Una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar, si tienes diabetes, es hacer revisiones periódicas con el especialista para asegurarte de que tu salud ocular no se está viendo afectada. Puedes confiar en nosotros, pide cita a través de la web o visítanos cuando quieras. 

RETINOPATÍA DIABÉTICA: CUÍDATE PARA EVITARLA
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