Perder audición es, en muchos casos, una consecuencia natural del paso de los años. Cuando el problema se presenta, negar la evidencia carece de sentido y sólo nos va a traer complicaciones. La mejor opción es siempre buscar una solución y los audífonos suelen ser la forma más eficaz de reencontrarnos con los sonidos de nuestro entorno.

Según un estudio reciente del International Journal of Audiology, un 80% de los adultos de más de 55 años que necesitan audífonos no los están utilizando. En muchos casos, es porque desconocen las múltiples opciones disponibles y las ventajas que proporcionan los últimos avances tecnológicos. Contar con la información adecuada es fundamental para tomar la decisión acertada.

¿Qué tipos de audífonos existen?

Los diferentes modelos disponibles se organizan en dos grandes categorías: retroauriculares e intrauriculares. Los primeros se colocan en la parte posterior de la oreja y los segundos, directamente en el interior del canal auditivo. Dentro de estas categorías hay multitud de opciones, atendiendo al nivel amplificación, a la discreción del dispositivo o a las diferentes funcionalidades que se busquen.

Cada modelo presenta sus ventajas e inconvenientes y a la hora de elegir, es importante atender en primer lugar a la recomendación de tu especialista. Sólo después de una revisión completa sabrás cuál es exactamente el tipo de audífono que más te conviene.

Audífonos retroauriculares

Suelen ser los más convenientes para las personas con pérdida de oído severa o para aquellas con un conducto auditivo más pequeño. En todos los casos, el micrófono y el amplificador van colocados detrás de la oreja y varía la forma en que el sonido llega al oído. Distinguimos tres tipos diferentes:

  • Retroauricular con tubo de sonido (BTE, por sus siglas en ingés). Un tubo fino y transparente conecta el audífono a un molde auditivo, intercambiable, que se ajusta dentro del oído externo. Son los modelos más versátiles, robustos y fáciles de reparar.
  • De receptor intrauricular (RITE o RIC). Son los más pequeños y discretos. Están conectados mediante un cable muy fino a un receptor colocado dentro del conducto auditivo. Su micrófono, direccional, discrimina las voces en ambientes ruidosos y supone una buena solución para personas con pérdida auditiva leve a moderada.
  • Audífonos de ajuste abierto (open fit). Cuentan también con un tubo que dirige el sonido amplificado hasta el conducto auditivo, pero lo mantiene abierto para disfrutar de una audición más natural.

Estos dispositivos han evolucionado muchísimo. Son bastante más elegantes y discretos que hace algunos años. No son totalmente invisibles, pero tienen una gran capacidad de amplificación y su batería es más duradera. Además, por su colocación, en el exterior del oído, son menos vulnerables a la humedad y la acumulación de cerumen.

Audífonos intrauriculares

Estos dispositivos se colocan directamente en dentro del oído y en muchos casos son prácticamente invisibles. Es importante que se adapten perfectamente al canal auditivo y por eso suelen estar hechos a medida. No tienen cables, tubos ni ningún tipo de conector externo y se adecuan a casi todos lo grados de pérdida auditiva.

Su principal ventaja es que se trata de modelos muy discretos. También son más susceptibles al sonido del viento y pueden sufrir daños derivados de la acumulación de cerumen o la humedad en el oído. Distinguimos varios tipos de audífonos intrauriculares en función de su tamaño:

  • Invisibles en el canal. Son los más pequeños que existen. Se introducen por completo en el oído y cuentan con un hilo diminuto para extraerlo fácilmente.
  • Completamente en el Canal (CIC). Normalmente, lo único visible es la placa y el portapilas, aunque son casi imperceptibles desde el exterior. Pueden contar con un botón para ajustarlo manualmente a distintos ambientes.
  • Intracanal (ITC). Son ligeramente más grandes que los audífonos CIC. Su batería es más duradera y cuentan con micrófono direccional. De este modo, discriminan los sonidos importantes, como el habla, y disminuyen el ruido de fondo.
  • De media concha. Están diseñados para ajustarse en la mitad del oído externo y gracias a su tamaño, su batería suele ser más duradera. Pueden tener distintas funcionalidades y son adecuados para personas con una pérdida auditiva más grave.
  • De concha completa. Son más grandes que los audífonos personalizados, pero pueden ser muy discretos dependiendo del tamaño del oído. Sus amplificadores son de mayor tamaño y suelen contar con funciones adicionales. Además, son muy fáciles de utilizar.

¿Qué innovaciones tecnológicas han introducido los audífonos?

Ya no se fabrican audífonos analógicos, ahora todos cuentan con tecnología digital para procesar el sonido. Se pueden programar con diferentes configuraciones en función del entorno y discriminan la voz humana del ruido. De este modo, facilitan muchísimo la comprensión de la palabra.

Si tenías la idea de que los audífonos eran muy aparatosos e incómodos de llevar, debes saber que en los últimos años estos dispositivos se han vuelto mucho más ligeros y discretos.  Además, su manejo se ha hecho mucho más sencillo y en algunos casos pueden utilizarse incluso como auriculares inalámbricos por medio de bluetooth. Ciertos modelos te servirán para escuchar música o recibir llamadas de teléfono.

Si sufres pérdida auditiva, no te resignes. Los audífonos te permitirán mantener la conexión plena con tu entorno y como puedes ver, hay múltiples opciones adaptadas a tus necesidades. Son discretos, ligeros y hay una amplia gama de precios.

Si empiezas a notar dificultades para escuchar a la gente que te rodea, no lo dudes. Ponte en contacto con nosotros y encuentra una solución a tu medida. Pide cita cuanto antes para una revisión, no dejes que la pérdida auditiva afecte a tu calidad de vida. Puedes leer aquí mucho más sobre el tema.

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